Por: Daniel Soto Aguilar, Miembro grupo Forseti GP
¿Quién dicta la sentencia: el juez que examina las pruebas o la sociedad que reacciona a los titulares?
A lo largo de la historia, hemos sido testigos de la alta presión social de diferentes actores de la ciudadanía dentro los procesos judiciales en su mayoría en el ámbito penal, en especial, aquellos que se han denominado ˋˋde alto impacto´´ y no necesariamente por el grado del delito o por las partes e intervinientes del mismo, sino,especialmente por lo mediático se vuelven y por la reacción de la sociedad en especial cuando en la actualidad ha tomado importante relevancia la información contenida en las redes sociales <viralidad> donde no basta solo con convertirse en un medio de denuncia o técnicamente, medio conocimiento para las autoridades, sino que se vuelve un ring de intercambio de opiniones argumentos y teorías donde al parecer todos bajo la indignación de lo ocurrido parecen ser expertos.
En este sentido, tenemos que en una sociedad ´´hiperconectada´´, el mayor desafío de la justicia penal ya no es únicamente descubrir la verdad jurídica, sino que, hacerlo en medio de un escenario donde la verdad o desinformación mediática suele llegar primero y, muchas veces, permanecer incluso después de que los jueces han hablado.
En virtud de lo anterior podemos atrevernos a determinar que realmente hoy en día el juicio ya ni siquiera empieza en los tribunales sino que se vuelven tan mediáticos que se inundan las redes sociales de información que colapsa estos sistemas informativos alcanzando si un punto de desinformación que se vuelve incontrolable.

Así mismo, tenemos que dentro de estos mismos sistemas de información por no llamarlos de otra manera, se inundan de una cantidad de versiones, opiniones, medios de prueba, entrevistas y teorías que tienden a filtrar información relevante, o que por seguridad ya sea de las personas implicadas o del mismo proceso no resulta procedente que se conozca ante la luz publica. Lógicamente no busco desmeritar el principio de publicidad, que para bien o para mal, es inherente del derecho penal, pero si debo ser critico en cuanto a la cautela que se debe tener dentro del mismo, y como no, con la información contenida en este, porque si bien la publicidad es un principio importante no podemos olvidarnos de los demás principios incluso muchos de ellos con trascendencia a derechos fundamentales como la presunción de la inocencia del implicado, o los derechos que acogen a las presuntas victimas como a la no re-victimización.
Encontramos que, a razón de la viralidad de las redes sociales, el descubrimiento de una denuncia ante la luz de toda la sociedad, o al menos un grupo de esta, consideramos que hoy el proceso penal inicia mucho antes de la audiencia de imputación o incluso desde antes de la apertura de una indagación formal por parte de las autoridades como en derecho corresponde, y por el contrario este comienza por medio de:
i. Redes sociales, donde fácilmente un video una imagen o hasta un texto incluso anomino se vuelve tan sumamente viral hasta el punto que se conviertecasi queen unaespecie de denuncia formal, o hasta material probatorio. No estamos satanizamos el uso de estos ˋˋmedios de comunicaciónˋˋ pero cuidado, como en todas las formas de conocer una denuncia, debe prevalecer la cautela, la real y verifica confirmación de la información. No obstante, también se debe tener importante cuidado con los denominados <> pues su labor debería estar mas encaminada en generar un impacto positivo frente a las personas, tal como una labor educativa y objetiva, y no simplemente como llegar a publicar un video donde tomas posiciones o posturas radicales frente algún tema o frente algún caso mediático llegando al punto de desinformar a su comunidad al perder la objetividad por la cual deberían regirse por la emoción que esto podría generar o en su defecto la visualización que quisiera obtener.
ii. Filtraciones, es muy fácil también caer en el error de la filtración de la información, esto, en el entendido que una filtración de la información no permite en un principio validar de forma certera su origen y muchas veces se podría convertir en un mero voz a voz. Ello, resulta altamente perjudicial al proceso, toda vez que la falta de validación de esta información filtrada podría desencadenar une un desgaste innecesario de los instrumentos judiciales y se convertiría en la repetidera de procesos lo que recae en aun mas demoras en la administración de justicia, pues entendamos que en el evento de surgir información nueva dentro de un caso mediático, la incorporación de esta dentro del mismo debe realizarse conforme a determinadas reglas procesales y conservar una validez y legalidad, lo que fácilmente retrasaría los procesos si no son incorporados conforme a derecho.

iii. Titulares periodísticos, en este aspecto basta con hacer un llamado de atención, donde se procura instar al gremio periodístico a desarrollar una labor respetuosa, digna y como no, ampliamente responsable, alejando del ejercicio todo tipo de amarillismo simplemente por querer resaltar en las primeras planas; así mismo, donde prime la verificación de la información de forma previa a darla a conocer independientemente como se haya obtenido conocimientos de ello, ya sea mediante entrevistas, labores de campo, textos allegados por un ciudadano, entre otros, y lógicamente también brindando prevalencia importante a los derechos que le asisten tanto a quien brinda la información <>, como al supuesto responsable de algún acto <> Y no profiriendo una condena prematura o peor aun dejando una historia caracterizada por vacíos para que sea la misma sociedad quien condene sin el conocimiento total de la verdad.
Ahora vemos que, y asísuene jocoso, queel proceso penal casi que se adelanta frente a un “tribunal de la opinión pública” cuando realmente no debería ser así, pues tenemos un sistema acusatorio penal solido donde se deben respetar los procedimientos por las entidades que realmente tienen la competencia de indagar, investigar, probar, conocer y juzgar las conductas en su debida forma desde una perspectiva objetiva y profesional y no solo sentimental que aparta sus puntos de vista del deber ser contrariando los principios y objetivos de una efectiva justicia.
Reitero en reconocer que en nuestro ordenamiento jurídico tenemos un sistema penal fuerte, mismo quees suficiente para tratar las diferentes circunstancias que se tramitan ante esta rama del derecho, sin duda es un sistema que podría ser mejor aplicado, pero este resulta algo eficaz en nuestro ordenamiento, es por ello que debemos permitir que las instituciones se encarguen de esta administración de justicia ya que sus principios encuentran un carácter garantista, y no solo para con las presuntas victimas, sino también para estos agentes a los que se les atribuyen las conductas a ser investigadas y frente a los cuales se debe desmeritar la presunción de inocencia como bien lo exige la norma superior. Tenemos que dentro de un debido proceso judicial adelantado por las instituciones competentes tenemos que la activación del sistema penal exige prueba o inferencia que me lleven mas allá de una duda frente a la eventual consumación del delito, así mismo, con la debida activación de un sistema penal los agentes tendrán su derecho fundamental a la defensa como es la contradicción a aquella conducta que se le imputa y no solo ser juzgado o incriminado por la mera suposición sin información verificada y real, con esto se define claramente lo que llamamos un debido proceso, principio protegido por la Constitución dentro de un sistema penal garante donde prima la presunción de inocencia.

Encontramos que a Opinión publica, no siempre reconoce lo que por menester reconoce un sistema acusatorio solido. No busco desmeritar y demostrar que esta mal el que la sociedad opine respecto a un caso o situación determinada, pues como miembros de la misma comunidad tenemos todos el derecho de conocer y dar nuestra perspectiva frente a lo que pueda afectar una sana convivencia, pero si se hace imperioso que la misma comunidad como órgano de control social sin sentimentalismo alguno opte por posturas objetivas frente a los casos mediáticos y como razón de esta disminuir en su máxima expresión la fusión de emociones como por ejemplo la indignación, o la idolatría de alguna de las partes frente a los casos ya que se pierde claramente la objetividad sobre la cual deben cursar estos casos de tan alto impacto como cualquier otro. Otro aspecto a tener en cuenta es que la rapidez con la que buscan condenar o absolver a alguien en un caso tan mediático no guarda relación con un debido proceso, pues este conlleva tener suficiente claridad frente a lo que se desea imputar a cualquier persona y esto lleva cierta seguidilla de procedimientos los cuales deben surtirse me forma idónea y eficaz y no caer en narrativas simples, si bien la justicia debe ser célere, la misma celeridad exige rigurosidad a la hora se surtir cada etapa en debida forma.
Por otro lado debemos evaluar la presión que recae sobre fiscales y jueces, cuando los casos se vuelven tan mediáticos y virales, tanta información que se desplega por redes sociales noticieros o cualquier otro modo, podrían nublar la objetividad de cualquier ser humano, misma con la cual deben tramitar los casos y es acá donde prima la fortaleza que estos funcionarios deben contener para no afectar los procesos y continuar velando por una debido y oportuno al acceso de justicia no las garantías que esta contiene.
Entre jueces y fiscales, incluso abogados defensores o representantes de victimas, aunque constitucionalmente sean independientes, estos operadores judiciales siguen siendo personas con todo lo que esto significa, personas con familias, sentimientos, acceso a redes de información y un sin numero de aristas, pueden verse sumamente sometidos a presión mediática, presión política, presión institucional, expectativa social o miedo al costo reputacional. No necesariamente porque quieran favorecer a alguien. Sino porque existe un enorme costo cuando una decisión impopular es jurídicamente correcta.
Ahora bien, no podemos limitarnos a que estos casos tan mediáticos solo quedan en una esfera popular, ni mucho menos que es la sola ciudadanía quien busca como participar de ello, sino que en muchas ocasiones estos casos se ven influenciados por sectores los cuales deben respetar ciertos limites y una debida separación de poderes en asustas de gran importancia, observamos que muchas veces los procesos se ven permeados por declaraciones de ministros, gobernadores, alcaldes, congresistas, presidentes, organismos de control, entre otros, quienes ostentan ciertos poderes e influencias no solo sobre el ciudadano de a pie, sino que también sobre quienes deben actuar objetivamente dentro de un proceso, tal como es un fiscal o un juez y no porque tengan poder sobre estos, sino porque legitiman una narrativa porque cuando un alto funcionario afirma públicamente que alguien es responsable antes de una sentencia, el ciudadano difícilmente conservará intacta la presunción de inocencia. Es por ello que las meras manifestaciones de estos altos rangos políticos no pueden influir dentro de los procesos ni siquiera desde una publicación en una red social, ¿Qué buscan con ello? Acaso ¿Influir a una decisión de les favorezca? ¿Presionar o movilizar sus seguidores? O peor aun, ¿Ganar adeptos a costas de un proceso donde toman una posición radical?. Por favor seamos sensatos, dediquémonos a lo que realmente nos compete dejemos al sistema judicial hacer su labor, y preocupémonos por el nuestro, seguro que hay cosas mas importantes que tratar que pasar el tiempo trinando en redes sobre X o Y proceso y celebrar lo que ocurre dentro de ello.

No permitamos que la justicia se vuelva un espectáculo de mero entretenimiento. Si, últimamente todo caso mediático toco caso de relevancia se esta convirtirtiendo en un show donde no solamente tenemos una retransmisión en vivo abierto al publico y no es que este mal, porque es publico el proceso, sino que si nos detenemos a mirar que pasa realmente en estas transmisiones vemos que la gente se dedica a opinar sin conocimiento alguno, cuestionan palabras de una parte o de la otra, discuten entre ellos mismos, incluso creen que los están leyendo o peor aun y lo que me parece mas absurdo, las disputas de índole político que ocurren en estas transmisiones por los mismos usuarios, a ver, si vamos a entrar en una transmisión es porque queremos escuchar, aprender, entender como es un proceso, conocer los argumentos de las partes y consideraciones del juez, pero no convirtamos ese espacio en un reallity show y que si realmente hay un aporte, procuremos que este sea objetivo y no algo inaportante y superfluo porque como ciudadanos no podemos permitir que La justicia deja de verse como un procedimiento técnico para convertirse en entretenimiento.
No dejemos de lado entonces a los medios que se dedican ya a las entrevistas de victimas, implicados, defensores entre otros, ello innecesariamente en lo que se desprende en es convertir el caso en algo aun mas mediático, lo cual acrecientalas serias dudas, hipótesis, información verídica u demás elementos que son importantes para el caso. Resulta que la aplicación de estas entrevistas deben guardar cierto respeto por la información no cambiar versiones ni especular sobre lo que se ha conocido y es objeto de debate. Tampoco, usar estos espacios no mas para generar lastima o hacerse ver como el bueno, dejemos de lado la Re victimización, y que de verdad sea la justicia con todos sus actores quien se encarguen de sacar a la luz la verdad, si bien no esta exenta de fallar, si le permitimos que funcione de manera autónoma respetando su espacio y sus procedimientos, seguramente la administración de justicia será bien aplicada con resultados óptimos y funcionales en cuanto a derecho corresponde.
Finalmente a modo de reflexión podemos dejar en este escrito que, la fortaleza de un sistema judicial no se mide por la cantidad de condenas que produce ni por su capacidad para satisfacer el clamor inmediato de la ciudadanía y la opinión pública. Sino que esta, se mide por su firmeza para decidir conforme al derecho, incluso cuando esa decisión resulte incómoda, impopular o contraria a las expectativas colectivas. En un Estado Social de Derecho, confiar en la justicia no significa esperar que siempre confirme nuestras creencias, sino aceptar que su legitimidad radica en resolver los conflictos mediante pruebas, garantías y procedimientos, no mediante titulares, tendencias o presiones. Quizá la verdadera prueba de madurez democrática no sea exigir decisiones rápidas, sino defender una justicia suficientemente independiente para equivocarse menos por la presión de las mayorías que por la ausencia de razones jurídicas.


